jueves, 25 de febrero de 2010

DIOSA BANE (FRESNO DE SAYAGO, ZAMORA)


En la localidad zamorana de Fresno de Sayago, en la propia comarca de Sayago nos encontramos con importantes referentes arqueológicos. Ya desde la Edad del Bronce se puede observar el poblamiento en esta localidad, gracias al yacimiento de El Tomillar, correspondiente a la Cultura de Cogotas.
Sin embargo, la mayor parte de los referentes arqueológicos localizados, hasta el momento, en Fresno de Sayago, pertenecerían a la época romana. De este periodo romano destacan yacimientos tan singulares como los de El Cardal, el Teso del Legío, y sobretodo Navalasiglesias, donde apareció uno de los elementos más singulares de esta época. Se trata de una piedra granítica tallada con marcados rasgos humanos, que se ha identificado, probablemente, con la Diosa Bane, de origen prerromano. Esta diosa muestras importantes y marcados rasgos anatómicos, como ojos almendrados, boca y nariz.


Para más información: V. SEVILLANO.: Testimonios arqueológicos de la provincia de Zamora. Zamora. 1978. pags: 116 - 118.

lunes, 22 de febrero de 2010

DOLMEN DE LA CHABOLA DE LA HECHICERA (PAÍS VASCO)


El Dolmen de la Chabola de la Hechicera se sitúa cerca de la localidad de Elvillar (Álava). El acceso a este dolmen es fácil en la actualidad, ya que se encuentra perfectamente señalado y adecuado.
Este dolmen fue descubierto en el año 1935. Presenta una cámara está compuesta por 9 ortoestatos (losas) que conforman una cámara de estructura poligonal. La galería de acceso a la cámara consta de 5 ortoestatos. La losa de cubierta estaba partida en tres pero después de restaurarla fue colocada en la que se supone fue su posición original.
En las excavaciones realizadas en este dolmen se encontraron numerosos elementos, como hachas pulimentadas, cerámica, etc. Además de restos humanos de los individuos que fueron enterrados en este dolmen.

sábado, 20 de febrero de 2010

UBIRR (AUSTRALIA)


El conjunto de Arte Rupestre de Ubirr (Obiri Rock, Australia) se sitúa el la zona Noreste del conocido Kakadu National Park. Este parque natural presenta uno de los conjuntos de Arte Rupestre más importantes de toda Australia, destacando especialmente los abrigos de Ubirr y de Nourlangie.
En la zona de Nourlangie (conocido tradicionalmente como Nawurlandja), nos encontramos con dos pinturas antropomorfas que destacan especialmente, son las de Burrungguy y Anbangbang. También destacan las representacones de animales, especialmente las de los conocidos wallaby.
Una de las figuras mas conocidas del Kakadu National Park es la que hemos comentado como la Obiri Rock (imagen superior), que se ha identificado como un "Mimi Spirit" ("espíritu Mimi"). Estos individuos son seres muy altos, de pequeño grosor, realizados con trazos muy finos. Presentan una marcada anatomía (manos, pies, rasgos faciales, etc). Algunos de ellos portan armas, como lanzas o flechas. También nos encontramos con representaciones de animales como tortugas, pájaros y reptiles. La mayor parte de estas pinturas se cree que tendrían menos de 1500 años. Hay también una pintura de un europeo, con las manos en sus bolsillos.

jueves, 18 de febrero de 2010

CULTURA SOTEÑA ZAMORANA

La Cultura soteña zamorana:

A lo largo de la primera mitad del último milenio a.C. se identifica en el valle medio del Duero una nueva cultura, cuya formación se atribuía a la llegada de gentes nuevas de origen indoeuropeo o céltico. En los últimos años se está revisando está visión rupturista y se tiende a valorar el sustrato indígena, sin descartar aportes culturales de otras áreas peninsulares como elementos de tradición de Campos de Urnas, o de raigambre mediterránea. Las gentes soteñas, irrumpen en el territorio donde se encontraban asentadas las poblaciones indígenas portadoras de cerámica excisa y del boquique. En un principio se paralelizó la fase inicial de El Soto de Medinilla con Cogotas I proponiendo una dualidad cultural en los primeros momentos de la Primera Edad del Hierro. Serán los trabajos de Martín Valls y Delibes, en particular la serie Hallazgos arqueológicos en la provincia de Zamora, los que defiendan la diacronía entre Cogotas I y el Horizonte Soto. Tras analizar una serie de estaciones soteñas, se confirmará en buena medida, la sospecha de Palol de la proyección de esta cultura hacia el noroeste. Los diversos trabajos, excavaciones y prospecciones, fueron dando paso a la elaboración de mapas de dispersión cultural a lo largo del valle medio del Duero, permitiendo hablar de una cultura característica de la Primera Edad del Hierro en el Duero medio, la del Soto de Medinilla, haciendo referencia a la estación epónima vallisoletana.

Pronto se establecerán diferencias culturales entre Cogotas I y las estaciones soteñas. Ambos grupos se establecen prácticamente por igual en el Duero medio, y no podemos mantener la dicotomía poblados en altura, poblados de aluvión, ni tampoco debemos generalizar el carácter abierto y sin elementos defensivos de los poblados cogoteños, como así sucede en la zona de Casaseca de las Chanas-Cazurra, en la Tierra del Vino Zamorana. Por las mismas razones tampoco podemos perder de vista en lo que a los asentamientos soteños respecta, la condición de castreños en la zona noroeste de la provincia zamorana. O la diversidad de emplazamientos advertida en los interfluvios Duero-Pisuerga, o Duero-Esla.

Parece claro que los poblados soteños, rara vez se levantan sobre los de Cogotas I, siendo la mayoría de ellos de nueva planta. Los asentamientos de Cogotas I ofrecen un carácter de inestabilidad, quizás por su ocupación discontinua o estacional. Por lo que se habla de una estratigrafía horizontal, que puede superar varias hectáreas a base de hoyos, que pudieron identificarse como silos o basureros. Mientras que en los poblados soteños, se puede observar un intento de permanencia, como nos indica las diversas estructuras construidas primero de materiales deleznables, y posteriormente en adobe; conformando en algunos yacimientos los característicos tells.

Otra diferencia fundamental, son las estructuras de habitación, los escasos ejemplos documentados del Bronce Medio, vienen a coincidir en lo común de sus características: cabañas de planta redonda, construidas a base de postes de madera, ramas y barro; mientras las estructuras soteñas corresponden a un modelo mucho más estandarizado y definido por lo circular de su planta, por alzados de tapial o adobe, y en su interior se observa una preparación del suelo, la aplicación de revestimientos, bancos corridos y hogar.

La sustitución de los materiales deleznables, por el adobe, constituye la evidencia arqueológica de la vocación de permanencia de las gentes soteñas en sus asentamientos, y en definitiva del afianzamiento de la sedentarización entre estas comunidades protohistóricas. Estos grupos, después de haber conseguido optimizar los recursos del territorio, habrían decidido fijarse en el mismo, por lo que adaptarán los materiales de construcción de sus viviendas. En el yacimiento de la Aldehuela, queda constatados dos estructuras circulares, a base de adobes, lo que junto a los hornos descubiertos en su interior, nos ayudan a mostrar un ambiente de vivienda utilizada a lo largo de una larga temporada. Sin embargo, el horno de estructura abovedada construido con cierto interés duradero, interpretado como horno de uso doméstico, presenta una colmatación de cenizas y restos cerámicos, que a juicio de Santos Villaseñor, se debe a su abandono. Otro punto interesante dentro de nuestra provincia, para constatar la sedentarización de la cultura soteña, estaría representado por el yacimiento de los Cuestos de la estación, en Benavente, donde se excavó un verdadero tell, donde se puede observar hasta 10 fases de la Primera Edad del Hierro, desarrolladas en 1,75 m de potencia, donde se evidencia la evolución de las edificaciones soteñas.

Las gentes de Cogotas I, al igual que en los ámbitos soteños, tratarán de practicar una economía mixta, aunque parece que el principal sustento económico para el grupo de Cogotas I era la agricultura itinerante, no exclusiva en cualquier caso; En sentido inverso, se contempla un mayor peso de la actividad ganadera en los castros soteños del noroeste de Zamora. Sin embargo, en los asentamientos más orientales de la provincia, situados en la actual comarca de Tierra de Campos, debió de tener mayor importancia la agricultura, como así lo atestiguan la gran cantidad de molinos barquiformes hallados, acompañada siempre de una actividad ganadera.

En el interfluvio Esla-Duero, aparece un claro ejemplo de cercanía entre estas dos culturas, nos referimos a los yacimientos de Pinilla de Toro, adscrito a la cultura soteña, y los Villares, asentamiento de Cogotas I, donde a pesar de su proximidad, no hay interferencia de materiales. Por lo que podemos pensar en un momento del Bronce Final para los Villares y comienzos del Primer Hierro para Pinilla de Toro. Sin embargo, no se puede descartar el contacto en momentos finales del emplazamiento de los Villares. Un asentamiento donde sí se superponen materiales de Cogotas I y del Soto, es en el teso de Santa Catalina, Villafáfila, podría explicarse debido al control de la zona y de los recursos salinos desde este punto, puesto que se encuentra a unos 25 metros sobre la Salina. Otros asentamientos donde aparecen algunos restos materiales de Cogotas I, son la Aldehuela, pero tan solo en niveles superficiales, y en la capital Zamorana, en el Castillo y en Corral de campanas, algunos fragmentos cerámicos.


Fuente: Miguel Ángel Brézmes Escribano (Universidad de Valladolid). Asocición Científico - Cultural Zamoraprotohistórica.

martes, 16 de febrero de 2010

EL PAÍS: La cuna de los vigueses.


La cuna de los vigueses

El Ayuntamiento de Vigo abre al público la musealización de los restos arqueológicos del monte de O Castro

TERESA CUÍÑAS - Vigo - 15/02/2010

El bicentenario de la revuelta popular sobre las tropas napoleónicas que cristalizó en la llamada Reconquista de Vigo de 1809 se celebró el año pasado por todo lo alto. A falta de que se haga público un programa oficial, todo parece indicar que mucho más discreta será la conmemoración de otro cumpleaños bicentenario, el de la declaración oficial de ciudad, título concedido en marzo de 1810 mediante una Real Orden del Consejo de Regencia de España e Indias, que otorgó a la entonces villa de Vigo el privilegio y título de "Ciudad Fiel, Leal y Valerosa". El rey Fernando VII confirmó la declaración en 1819, y quizá las autoridades locales prefieran fijar los fastos para dentro de una década, también con la esperanza de que el chaparrón económico-financiero se haya despejado.
Lo cierto es que Vigo, comparada con otras ciudades gallegas, es todavía una jovencita de tan sólo doscientos años. Sin embargo, los rastros de sus primeros pobladores alcanzan a situar los orígenes de este asentamiento en ese horizonte difuso de milenios que los arqueólogos persiguen bajo tierra y, en este caso, "frente al mar", donde el polifacético intelectual galleguista Xosé María Álvarez Blázquez ubicó el nacimiento de Vigo en su obra A cidade e os días (publicada en 1960 y reeditada por Xerais en 2008).
Cronista oficial de la ciudad, entre múltiples ocupaciones, el humanista ejerció su vertiente arqueológica con intensidad para rescatar de la oscuridad subterránea y secular los pasajes más antiguos de los avatares vigueses, también con la intención de dar contestación a los postulados que, por aquellas épocas, consideraban a Vigo como una urbe sin historia y mera sucursal de la expansión de la industria conservera catalana.
Desde su puesto como comisario de exposiciones del Museo Municipal Quiñones de León, Álvarez Blázquez emprendió, en la década de los 50, la primera excavación con criterios científicos de los restos arqueológicos localizados en el monte de O Castro, y que ya habían llamado la atención de otros investigadores desde finales del siglo XIX, como Castelao, Cuevillas y Filgueira Valverde. Entre otros hallazgos, Álvarez Blázquez descubrió la primera vivienda circular en la ladera noroeste, una pendiente rocosa actualmente cruzada por una vía que recibe el nombre de este hombre de cultura. Allí mismo es donde, hace una semana, la Concejalía de Patrimonio Histórico abrió al público un museo al aire libre en donde es posible pasear entre las huellas de aquellos pioneros que vivieron en O Castro entre los siglos I a.C. y III d.C. Son los antepasados de los habitantes del Vicus romano que creció y se desarrolló en la ribera de O Berbés, junto al mar.
"Los restos excavados son una pequeña parte del oppidum de Vigo, un gran castro que ocuparía buena parte del monte sobre el que se sitúa, y se trataría de un poblado de grandes dimensiones, casi una ciudad, que probablemente fue el centro social, económico y político de un área que incluiría otros castros próximos", explica la arqueóloga municipal Cristina Toscano.
La musealización de los vestigios, en la que se han invertido ocho meses de trabajo y un millón de euros del Plan E, dispone ante los visitantes tres estructuras de tipología castrexa, amuebladas y ambientadas, en el interior y en el exterior, junto a más de una veintena de rastros de edificaciones levantadas en diferentes momentos constructivos a las que se accede mediante pasarelas y caminos y acompañadas de una narrativa de carteles, maquetas y señales que aportan información acerca del modo de vida de sus habitantes y sus relaciones con sus vecinos.
Convencido de que el castro será un nuevo punto de encuentro social e icono histórico de la ciudad, el teniente de alcalde de Vigo, el edil nacionalista Santiago Domínguez afirmó que el yacimiento "es una sala más del Museo Quiñones de León, al igual que la villa romana de Toralla", en alusión a otros restos arqueológicos de la ciudad.
Durante el fin de semana pasado, el de su inauguración, el poblado de O Castro recibió 1.500 visitantes. Desde su colocación, las siluetas de los castrexos que aparecen en determinados puntos de la excavación para dar sentido a los restos no han dejado de tener compañía. Antes de que se abriese a la contemplación general, los vándalos dejaron su firma en las maquetas. Por ese motivo, la instalación, incluida una zona de reserva para investigaciones futuras y realización de actividades complementarias, se encuentra vallada y vigilada por cámaras de vídeo las 24 horas del día. El horario de apertura es de 10.00 a 14.00 y de 16 a 18 horas, de martes a domingo.

lunes, 15 de febrero de 2010

EL PAÍS: Las vidas del castillo de Medina. La restauración de la fortaleza gaditana destapa sorpresas arqueológicas


Las vidas del castillo de Medina

La restauración de la fortaleza gaditana destapa sorpresas arqueológicas

PEDRO ESPINOSA - Cádiz - 15/02/2010

El castillo de Medina Sidonia (Cádiz) tuvo cuatro vidas. Las cuatro cargadas de intensidad. Su legado histórico sigue entre sus paredes y ahora está saliendo a la luz. Los trabajos arqueológicos previos al proyecto de consolidación de esta fortaleza situada en lo más alto del pueblo no dejan de deparar sorpresas y ha llenado de ilusión al equipo de expertos que coordina Manuel Montanés.
El último hallazgo se remonta a la primera de las vidas de la edificación. Se trata de un muro de unos tres metros, que permite constatar su construcción en época de la Roma republicana.
Los trabajos en este castillo arrancaron en 2005 cuando el Ayuntamiento, la Diputación, la Junta y el Gobierno central comprometieron inversiones para recuperar esta fortaleza. Esos trabajos debían servir también para estudiar su importancia histórica y excavar en partes señaladas para descubrir su riqueza arqueológica.

Estas tareas han obtenido más y mejores resultados de los inicialmente previstos. Ya en la primera fase se pudieron documentar restos arqueológicos desde la Prehistoria. También se han hallado restos fenicios. Pero esa primera vida arrancó en época romana. Los especialistas han podido comprobar que se trata de un castillum. Sus torres y contrafuertes ocupan toda la zona del actual castillo y, según lo visto, en las últimas excavaciones permaneció en uso, al menos, hasta la época musulmana.

El último hallazgo, el muro de tres metros, incide en el pasado romano del castillo. "Puede tratarse de la puerta de entrada al recinto", señala el director de las excavaciones, Manuel Montañés. Los trabajos arqueológicos incidirán en estos restos para confirmar que se trata del acceso principal y no un simple muro perimetral.

Esta primera vida del castillo terminó en el siglo XI cuando los musulmanes construyeron una nueva fortificación, aunque manteniendo por lo general la superficie que ocupó la anterior etapa.

La tercera vida se sitúa en el siglo XIV, cuando se levantó un nuevo perímetro amurallado y también nuevas edificaciones. Con el primer duque de Medina Sidonia se documenta en el siglo XV el estado ruinoso de algunas murallas.

La cuarta vida, la más reciente, devuelve al castillo al protagonismo de la Historia. En el siglo XIX Medina Sidonia acogió a las tropas napoleónicas que habían invadido la ciudad, al contrario de lo que sucedió en Cádiz o San Fernando, que sí resistieron a ese ataque.

Las excavaciones han permitido descubrir dos tesoros de más 1.000 monedas, que van a ser centro de estudio de un congreso numismático que se ha convocado en Castellón para este mismo año. Los hallazgos han permitido difundir el valor cultural y arqueológico de esta fortaleza de Medina, que la Junta quiere convertir en uno de los referentes turísticos de Andalucía. De hecho, el proyecto de restauración incluye un mirador, desde el que se puede observar gran parte de la provincia de Cádiz por su situación estratégica.

Las excavaciones arqueológicas continuarán durante un año. Unos trabajos ilusionantes por la cantidad de sorpresas que todavía pueden destaparse en el castillo.

Fuente: http://www.elpais.com/articulo/andalucia/vidas/castillo/Medina/elpepuespand/20100215elpand_10/Tes




sábado, 13 de febrero de 2010

GRANDES ARQUEOLOGOS: HENRI BREUIL


Henri Breuil nació en Mortain dans la Manche (Normandia, Francia), en 1877, falleciendo en L´Isle - Adam (Francia), en 1961. Fue un famoso arqueólogo, prehistoriador y y abad.
Fue uno de los pioneros en el estudio de Arte Paleolítico. Gracias a este interés por el Arte prehistórico, en el año 1901, descubrió las cuevas con arte prehistórico de Combarelles y Font de Gaume (Dordoña, Francia).
Entre sus carrera académica destaca su nombramiento, en el año 1910, como profesor del Instituto de Paleontología Humana, donde entraría en contacto con el famoso arqueólogo alemán H. Obermaier. En 1929 será designado como catedrático de Prehistoria en el Collége de France; y en 1938 miembro del Institut de France. Su labor científica en la Península Ibérica también fue muy importante. Entre 1911 y 1912 catalogó y descubrió numerosos lugares con arte prehistórico en la Sierra Madrona (Ciudad Real), destacando principalmente las pinturas de Peña Escrita, en Fuencaliente.
En 1912, los trabajos conjuntos de H. Breuil y H. Obermaier produjeron el descubrimiento de nuevos lugares con arte rupestre en la zona norte de la meseta castellana, como son los casos de Cueva Mayor y la Cueva del Silo (Burgos).
Su mayor descubrimiento se produjo en 1940, en la conocida cueva de Lascaux. El descubrimiento de esta cueva ya ha sido relatado innumerables veces, como un grupo de niños, siguiendo a su perro se adentraron en esta gruta, encontrándose una gran sala que no había sido pisada por el hombre durante miles de años, encontrandose en sus pinturas numerosos animales, como bisontes, caballos, ciervos, etc. H. Breuil fue el primero en ocuparse del estudio y documentación de esta cueva.
Una de sus mayores obras sobre el arte prehistórico, es la que publicó en 1929, junto con M.C. Burkitt, bajo el titulo de: Rock Paintings of Southern Andalusia. A description of a Neolithic and Copper Age Group.

Bibliografía:

PIGEAUD, R.: La bataille aurignaciennne de l´abbe Breuil. Recherche, nº402. 2006. Pags: 52-54.
BREUIL, H. y OBERMAIER, H.: La Cueva de Altamira en Santillana del Mar. El Viso. 1984. Madrid.
Pioneros de la arqueología: el Abate Henri Breuil (1877-1961). Revista de Arqueología. Año nº 24, nº 270. 2003. Pags: 24-25.
RIPOLL PERELLÓ, E.: El abate Henri Breuil (1877-1961). Universidad Nacional de Educación a Distancia, UNED. 1995.